El pasado lunes, tuvimos una grata sorpresa en la clase: ¡Vino un cuentacuentos!... Sí, estábamos trabajando, después del recreo, y alguien llamó a la puerta, ¿quién sería? Era Jordi, un cuentacuentos, un narrador de historias increíble...
Enseguida los peques se sentaron en la asamblea y escucharon muy atentos el cuento que Jordi nos contó. Era un cuento de otoño, pero no un cuento cualquiera, era sensorial, en el cual utilizamos nuestros sentidos para tocar, oler y escuchar...
Los peques escucharon entusiasmados y muy atentos en todo momento, interactuando cuando la situación lo requería...
Jordi nos contó una historia de una joven que vivía en el bosque, en un tronco de madera, que estaba dura (pudimos tocar la madera y comprobar que está dura)
Por ello le pidió a un pastor lana de sus ovejas para poder estar más cómoda, ya que la lana es blandita y calentita...
Así mismo, la joven se alimentaba de frutos del bosque: nueces, bellotas y castañas, pero éstas últimas eran muy pequeñas
El pastor le explicó que eran tan pequeñas porque no llovía, y le invitó a viajar hasta el fin del mundo, para ello le dio su zurrón con un pimiento, una zanahoria y una guindilla:
Como era un cuento sensorial, pudimos oler el pimiento (a algunos peques no les gustó el olor):
Cuando la joven llegó al fin del mundo encontró que había mucha arena (que pudimos tocar):
Y pudo llegar al mar donde preguntó a un pulpo y a un delfín porqué no llovía.
El delfín le dijo que llamara al sol que evaporaría el agua del mar y la llevaría hacia las nubes para provocar la lluvia, así que el sol salió
Jordi tocó un instrumento con el que pudimos oír el sonido de la lluvia:
Para finalizar la actividad, Jordi tocó su ukelele para despedirse de nosotros:
Fue una actividad diferente, divertida y motivadora que a los peques les encantó, por lo que damos las gracias a Jordi por haberla hecho posible...
¡Muchas gracias, Jordi! ¡Vuelve cuando quieras!
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